Al infierno sabe mejor

El Tabasco da asco

Hace unos días tuve un juicio en Barcelona. Para descansar, elegí a última hora el Hotel Roger de Lluria, la única de las opciones ante una ciudad abarrotada de giris y convenciones de negocios preveraniegas que apuran hasta el último día. No vayáis a este hotel. No, en serio, no lo hagáis.

Llegué tarde y estaba cansado. La habitación y la cama eran pequeñas, las vistas de la ventana daban a un patio interior y como hilo musical chillidos de “get out!” en la habitación 407 (un niño se metía a hurtadillas en la cama de sus padres y su madre quería compartir con los huéspedes su enfado), y una duchita ruidosa en la habitación 409. Al menos podía irme quedando frito mientras veía algo en la televis… ¿Pero qué coño es esto?

Vaya repertorio de canales de mierda... Es mierda, sobre todo, porque no se entiende cómo en un hotel catalán las opciones públicas nacionales puedan ser Telemadrid y Canalsur. Estaba claro que debía quedarme frito cuanto antes, por lo que puse a un secuestro en la tele brasileña para esperar al que supuestamente debería ser el megahit del hotel: el desayuno.

7:30, cita con el buffet libre. Me gusta coger un poco de esto y de lo otro, hasta proveerme de dos zumos, dos cafés y un plato de categoría de "F6-plato combinado" en la escala de Fujita. Hasta aquí todas las pegas del hotel no me parecieron suficientes como para sentenciarlo a una cruel crítica, pero deseé no haber pisado nunca Barcelona: El hotel había puesto Tabasco en el desayuno.

¿¡Tabasco!?, ¿Están de coña?. Sin duda el hotel había tocado fondo con este detalle. Salsa picante en el desayuno, sí; pero no Tabasco, ¡por Dios!.

La desgracia comenzó por primera vez cuando en 1868, Edmund McIlhenny, se encontró en su casa de Louisiana (otra vez los de Louisiana...) unos pimientos tabascos (oriundos del Estado de Tabasco, México) que había olvidado en un frasco lleno de vinagre y sal. Por su sabor, dudo si el frasco contenía también sudor. Pensó que un alimento podrido durante tres años bastaría para llevarle a la fama. Y tuviste razón, Edmundo, has conseguido que en el año 2014 haya gente que te siga detestando públicamente. 

Y es que el Tabasco es la salsa más insulsa que puedas probar. Su sabor ácido, amargo y salado y su picor impersonal barren como una bomba atómica la gracia de cualquier comida. Simplemente se la cargan, la aniquilan sin aportar nada nuevo. Se trata de una salsa matacomidas y encima es popular: nos encontramos ante un auténtico peligro público. Al Qaeda, al lado de Edmundo sois los becarios del terrorismo.

En serio, no hay nada peor que ir a un restaurante, pedir salsa picante y que te den Tabasco como si eso tuviese categoría suficiente para aderezar cualquier comida, o como si fuese aplicable a cualquier plato. Este detalle es sinónimo de impersonalidad y desidia culinaria, y debe ser, en mi opinión, duramente castigado. Siempre se agradece un intento del dueño por hacer una salsa picante propia, sea buena o mala (dentro de los parámetros normales de salubridad y digeribilidad), como por ejemplo la del restaurante italiano de San José que pone las mejores pizzas que he probado nunca, aunque esto es competencia de mi amigo Daniel. La salsa de este sitio no deja de ser aceitaco. Eso sí, de oliva revirgen plus extra con guindillitas en el fondo. No aporta casi nada realmente, pero te respeta el sabor normal de las cosas con un toque picante, agradable y muy educado, dado que no adquiere un protagonismo innecesario en cuanto a sabor pero te permite seguir a lo tuyo (la pizza), recordándote constantemente que has vertido acertadamente en ella la picante esencia de una romántica aceitera mágica.

Además de con la mierda, el Tabasco pega (siempre como último recurso) en platos en los que ya sabes de antemano que no vas a disfrutar, ya que en cuanto el tabasco toca la comida, ésta se convierte también en mierda.

Lo importante es que hayáis captado el mensaje: Salsa picante no es sinónimo de Salsa Tabasco.

Experiencia general: 3,5

Picante: 6

Diversión: 3

Sabor: 3

Presentación: 7

Adaptabilidad a comidas: 0,5


PD: He retrasado tanto esta actualización porque blogspot debe ser como el tabasco: una mierda. No me deja subir fotos estos días, pero a cambio os podéis autoilustrar con los infinitos links del texto. ¿Hay algo más bonito que ser autodidacta? Ánimo.

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