Al infierno sabe mejor

Rafael Salgado, Ginos y las cadenas comerciales

El otro día comí en el Ginos, el popular restaurante italiano de la cadena del Grupo Vips.

Con independencia de la valoración del restaurante, que no me compete aquí, hay que decir que en términos generales no está mal, pero seamos sinceros, no deja de ser una cadena y por tanto, la comida es, por definición, regular.

Sin embargo, el hecho de que sea una cadena te permite que te encuentres platos tan populares como las “italianas” patatas con salmón y salsa holandesa en todos los restaurantes del grupo (Vips, Ginos, Tattaglia, Lucca…)

Y también te permite que desde que tuviste consciencia hasta ahora, puedas encontrarte el aceite Rafael Salgado con sus guindillitas dentro. Tenía un maravilloso recuerdo de este aceite desde que era pequeño, y probablemente fue una de las primeras salsas picantes que hubiese probado en mi vida. Con los inmensos conocimientos adquiridos tras 18 años, ahora puedo sustituir aquel recuerdo por una nueva perspectiva basada en la experiencia, y colocar a este aceite en el lugar en el que se merece: las revistas del corazón.

En cuanto probé de nuevo la salsa me imaginé siendo una señora con rulos en la peluquería leyendo una revista. La revista es el cebo fácil de la información popular e insustancial para sentir que haces algo con la pérdida de tiempo en la peluquería. Rafael salgado es el cebo fácil de una salsa popular e insustancial para sentir que haces algo con tu comida de restaurante italiano de cadena.

No es mala, ojo. Simplemente es “popular”, una salsa uniforme de restaurante de cadena, para que guste a cuanta más gente mejor. Eso sí, con una presentación de puta madre.

Nada más ver la botella, y por el contexto, te imaginas que ha venido el cocinero gordo y con bigote de Ginos desde Italia recorriendo primero las estrechas carreteras de montaña en un clásico escarabajo, montándose en un barco hasta España y recorriendo Castilla en tren para llegar a tu Ginos y exprimir las aceitunas en prensa manual y mezclar su jugo con las guindillas desecadas en la ventana de la casa de su mamma.

Detén a tu imaginación aquí. Te la han colado, este aceite está diseñado para que te guste a tí, para que me guste a mí y para que le guste al 98% de la población, incluyendo al desgraciado Edmundo.

Se trata de un aceite de oliva con un sabor muy suave y con guindillitas secas. Si no te gusta el picante y te echas un poco no vas a notar el picante, pero te vas a creer que le has dado tu toque particular al plato. Si te gusta el picante, vas a tener que comerte una sopa de aceite antes de que te empiece a picar, pero aquí viene lo bueno: el sabor neutro de su aceite no tapa los ingredientes de tu plato por mucho aceite que te eches. Todos contentos, porque además el aceite de oliva es la hostia, o eso dicen, así que pasándote de rosca en la pizza te conviertes en todo un sanote de la trilogía mediterránea. Es un picor agradable y nada molesto con independencia de la cantidad, pero esta tendencia tan descaradamente comercial es lo que precisamente hace que mi valoración del aceite sea media: el objetivo es que le guste a una gran masa de comensales acríticos, y eso con una salsa picante no debe ocurrir, debe haber fanáticos y detractores, algo que no se conseguirá con este aceite que para Ginos es un éxito comercial y para mí un fracaso de identidad.

Experiencia general: 7

Picante: 5

Diversión: 6

Sabor: 6

Presentación: 8

Adaptabilidad a comidas: 7


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